DEDUCCIÓN POR MATERNIDAD EN IRPF

Aquí estoy, vivita y coleando aunque desaparecida en combate de la forma más vil. Lo reconozco. Sé que no está nada bien esto de desaparecer sin aviso previo -ni de ningún tipo- y estoy convencida de que habrá a quien le haya parecido fatal de los fatales este truco mío al más puro estilo Houdini, pero es lo que hay y aseguro cual Escarlata O’Hara que si las cosas son así es porque no me ha quedado otra opción.

Hay veces que a una se la junta tal mogollón de tinglados al mismo tiempo que llega el momento que ni duerme, ni come, ni sosiega, ni por supuesto consigue tener la conciencia tranquila dándole vueltas a lo que tiene que hacer antes de tal día ó de cual otro. Así que ante semejante situación de estrés cerebral no queda más remedio que aparcar alguna tarea, que normalmente suele ser la menos ineludible, la más trabajosa y la peor pagada. Es cuestión de prioridades, hay que entenderlo, y aunque una intente resistirse con todas sus fuerzas al abandono repentino de las actividades extra-trabajiles, cuando el tema afecta a la salud ya no hay excusa que valga.

No es que haya estado al borde de la muerte ni del ingreso eterno en el psiquiátrico más cercano, que nadie se alarme aún, es simplemente que voy a ser mamá y que el camino a lo largo de los cuatro últimos meses se ha hecho bastante cuesta arriba y más largo que un día sin pan. Eso sin contar con tres semanas de baja en estado quasi-catatónico ni entrar en detalles con cuestiones tan manidas como vómitos, náuseas, ardores, palpitaciones, anemias, dolores de cabeza de los chungos, infecciones varias y una panza que crece a pasos agigantados.

Aunque ahora mi vida vuelve a ser medianamente normal, mi «adorada» campaña de Renta me está haciendo pasar las de Caín en forma de chollos que caen del cielo, montañas de papeles que lo invaden todo, una agenda hasta los topes y unas fechas límite que no sólo me martirizan sino que además están a la vuelta de la esquina.

La cuestión es que hoy vengo con la intención de hablar sobre la deducción por maternidad en IRPF que, aunque tal y como viene explicada en el manual de Renta parece inofensiva, no lo es tanto y tiene su intríngulis.

La deducción por maternidad se puede decir que es una cantidad que Hacienda «te perdona» en la declaración de la renta por tener hijos pequeños. Dicho de forma resumida, primero se calcula cuánto sale a pagar en la declaración y luego a ese importe se le resta el importe de la deducción para obtener el resultado final.

Esta deducción la pueden aplicar las mujeres con hijos menores de 3 años que trabajen (por cuenta propia o ajena) y por tanto estén dadas de alta en el régimen de la Seguridad Social ó en alguna Mutualidad mientras crian al churumbel. La deducción en cuestión asciende a 100 euros por cada hijo y cada mes en que cumplas esos dos requisitos, y son precisamente los mismos 100 euros cuyo pago mensual puedes solicitar que te abone Hacienda por adelantado desde el nacimiento del bebé. Así visto, parece sencillo el tema pero la miga viene dada por las siguientes cuestiones:

    • El derecho a la deducción comienza en el mismo mes en que nace el bebé y termina el mes anterior del tercer cumpleaños. Tanto si tu niño nace el 1, el 15 ó 25 de junio de 2013, tendrás derecho a una deducción de 7 meses en 2012 pero ten en cuenta que en 2016 sólo tendrás derecho a una deducción de 5 meses. Normalmente tendemos a empezar a contar desde el mes siguiente al nacimiento del nene y a incluir el mes del cumple en el último año, pero esto está mal hecho.
    • El importe máximo de la deducción será de 1.200 euros anuales ó el importe de las cotizaciones a la Seguridad Social ó a tu Mutualidad. Esto quiere decir que si cada mes cotizas por ejemplo 257 €, tendrás derecho a una deducción de 100 € mensuales; pero si tienes un sueldo pequeño y sólo cotizas por ejemplo 80 € mensuales, sólo tendrás derecho a deducción de 80 €. Para calcular la cantidad cotizada a la Seguridad Social ó a la Mutualidad, se suman las cotizaciones a cargo de la empresa y las cotizaciones a cargo del trabajador. Ojo con esto, que los límites son traicioneros y puede darse el caso de que en algunos meses cotices más de 100 € y otros menos.
  • Tienes derecho a aplicarte la deducción durante los meses que estés de baja por maternidad, pero no te la podrás aplicar si estás desempleada o en excedencia. Esto último no lo pone por ningún sitio en el manual de Renta, es know-how propio,del bueno, cosas que se aprenden a base de requerimientos de la AEAT. Así que mucho ojito.

Y con esto y un bizcocho creo que tenéis las claves para aplicar la deducción por maternidad sin problemas. Ahora me voy a seguir con mi montaña de rentas que, aunque de buena gana saldrían volando por la ventana con ordenador y calculadora incluidos, no me queda otra que ser una trabajadora responsable por el bien de la cigota y la salud de mi cuenta bancaria.

Deja tu comentario

UNETE A NUESTRA NEWSLETTER

y sé el primero en enterarte de las novedades

#mc_embed_signup{background:#fff; clear:left; font:14px Helvetica,Arial,sans-serif; width:100%;} /* Add your own Mailchimp form style overrides in your site stylesheet or in this style block. We recommend moving this block and the preceding CSS link to the HEAD of your HTML file. */

Mediante el envío de mis datos personales confirmo que he leído y acepto la política de privacidad de esta web