CÓMO SABER SI DEBES DARTE DE ALTA EN AUTÓNOMOS

Hace ya tiempo que descubriste que lo que en un principio era un simple hobby algún día se podría convertir en un negocio, en una forma de vivir. Te va bien, tienes clientela y tus productos (o lo que sea que haces tan bien) te están dando tantas alegrías que te gustaría dejar tu trabajo de oficina y dedicarte a ellos en cuerpo y alma. ¿Cómo saber si ha llegado ya la hora de empezar a declarar tus ingresos y dejar que tu negocio crezca como se merece?

Quizá tu caso sea otro y te estés planteando hacer lo que mejor se te da pero esta vez trabajando para ti mismo, sin la inflexibilidad de los horarios agobiándote todo el rato y sin el pesado de tu jefe dando la paliza día sí, día también. ¿Cómo saber si tu negocio es en la práctica tan buena idea como parece dentro de tu cabeza?

Para saber si te compensa más trabajar como un loco en tu negocio ó estar sentado en el sofá de casa, lo primero que tienes que calcular es si vas a obtener beneficios o pérdidas. Este es el punto de inflexión, la cuestión determinante que te animará a saltar al vacío con todo el convencimiento ó a remangarte y ponerte manos a la obra para hacer los cambios necesarios. No olvidemos que un negocio supone mucho esfuerzo y también una inversión económica y esto no es una ONG ni tampoco estamos como para tirar los euros por la ventana.

Sospecho que a estas alturas no se te escapa que los beneficios (ó las pérdidas, pero prefiero ser optimista) se calculan como la diferencia entre los ingresos y los gastos. Ya hemos dedicado una entrada enterita a los gastos de tu negocio y otra a las inversiones y la amortización, así que ahora es el turno de los INGRESOS.

Calcular los ingresos que vas a obtener en un negocio que aún no has montado bien podría ser el argumento de una película de ciencia ficción. Los ingresos se calculan multiplicando el precio de venta de tu producto por el número de unidades vendidas, hasta ahí todo bien. La primera parte de la ecuación ya la tenemos dominada, que para eso hemos dedicamos dos entradas a ver cómo se calcula el precio de venta de tu producto (click, click). El problema es la segunda parte. Siento destrozarte el corazón pero la verdad es que es imposible saber a ciencia cierta cuántas unidades de producto vas a vender, a no ser que tengas una bola de cristal ó sepas averiguarlo escudriñando la palma de tu mano con atención.

Lo que sí puedes saber con exactitud es cuántas unidades de producto necesitas vender para cubrir todos tus gastos. En economía esto se llama PUNTO DE EQUILIBRIO y conocerlo es muy útil porque te permite conocer la situación a partir de la cual comenzarás a obtener beneficios.  El punto de equilibrio se calcula como:

Fórmula punto de equilibrio

Y se representa de la siguiente forma: 

Esquema pto equilibrio

En el eje de abscisas representamos las unidades vendidas del producto (cantidad) y en el de ordenadas, el precio por unidad de producto (euros). El beneficio se calcula multiplicando las unidades vendidas por el precio unitario así que se representa como una línea ascendente.

Los costes fijos son una cantidad de dinero que no varía en función de las unidades vendidas, de ahí que sea una línea horizontal constante. Los costes variables, en cambio, sí aumentan a medida que produces más, de ahí que sea una línea ascendente. Por su parte, los costes totales son la suma de los costes fijos y los costes variables. Si no hay costes variables, el mínimo coste que tendrás serán los costes fijos, de ahí que los costes totales empiecen en el punto en que están los costes fijos. A medida que las unidades producidas aumentan, también lo hacen los costes variables y, por tanto, los costes totales; por este motivo los costes totales son una línea paralela a la de los costes variables.

El punto de equilibrio es aquél en el que los ingresos son iguales a los gastos, luego estará en la intersección entre la línea de los ingresos y la de los gastos totales.

Una vez calculado tu punto de equilibrio tienes que pararte a pensar si, tal y como tienes planteado tu negocio, es razonable pensar que puedas vender como mínimo ese número de unidades de tu producto. Tú lo conoces mejor que nadie así que eres la única persona en condiciones de analizar esta cuestión.

Vamos con un ejemplo, que estoy convencida de que es la mejor forma de ver en la práctica todo este rollo de teoría.

Sigo con mi idea, fabricar patucos es lo que mejor se me da en el mundo y, vista la acogida que han tenido entre mi círculo de amistades, estoy pensando seriamente en lanzarme al mundo empresarial cuesta abajo y sin frenos.

El otro día calculé el precio definitivo de mis patucos y el resultado que obtuve fue 27,02 €/ud (27 €, para redondear). Mis costes fijos son 296 € al mes y los únicos costes variables que tengo son los de empaquetar y enviar cada par de patucos que vendo (4,30 €/ud).

Nota aclaratoria antes de que nos perdamos por el camino, que no es cuestión. Cuando calculaste el precio de venta, incluíste como coste variable tu propia mano de obra, ya lo sé, pero una cosa es tenerla en cuenta para no hacer el primo regalando tu tiempo a tus clientes y otra muy distinta que sea un “gasto” a efectos prácticos. Tal y como vimos cuando hablamos de los gastos de tu negocio, tu sueldo no es un gasto para ti mientras que el de un empleado, por ejemplo, sí lo es. Cuando calculas el punto de equilibrio estás tratando de ver qué cantidad tienes que vender para no perder dinero con lo que haces o, lo que es lo mismo, a partir de dónde empiezas a obtener beneficios. El dinero que tú te vas a llevar a casa son precisamente esos beneficios, sean los que sean, no un sueldo de 1.000 € al mes. De ahí, que no consideremos tu tiempo como un coste variable aquí.

  • Costes fijos (CF) = 296 €/mes
  • Costes variables (CV) = 4,30 €/ud
  • Precio de venta (PV)= 27 €/ud

Calculo mi punto de equilibrio a partir de estos datos de la siguiente manera:

Punto de equilibrio = CF/(PV-CV) = 296/(27-4,30) = 13,04 pares de patucos al mes

Mi punto de equilibrio me dice que, para cubrir costes, necesito vender 13,04 pares de patucos al mes. Teniendo en cuenta que un mes suele tener 20 días laborables (5 días por 4 semanas), debería vender 0,65 pares al día, ¿esto es mucho ó es poco? He aquí la cuestión.

Teniendo en cuenta que, como vimos aquí, tardo 2 horas y media en tejer un par de patucos, escribir una nota de agradecimiento y enviarlo por correo, mi capacidad máxima de producción es de 3,2 pares de patucos al día.

Capacidad máxima producción (CMP) = 8 horas dia / 2,5 horas par = 3,2 pares al día

Tengo capacidad para producir 3,2 pares de patucos al día, luego soy capaz de fabricar patucos de sobra como para poder vender 0,65 pares al día y cubrir gastos con ello. Debería vender 2 pares de patucos cada tres días para cubrir gastos, lo cual me parece bastante asumible, así que esto tiene pinta de que mi negocio tiene posibilidades de momento.

Ahora que sé cuántos patucos puedo fabricar en un día, estoy en condiciones de calcular mis ingresos máximos, que serían los que yo obtendría si vendiera cada día todos los patucos que soy capaz de producir.

CMP = 3,2 pares al día x 20 días mes = 64 pares al mes

Beneficios = Ingresos – Gastos

  • Ingresos = Precio x Cantidad = 27 €/par x 60 pares al mes = 1.728 € al mes
  • Gastos = Gastos fijos + Gastos variables = 296 € + 4,30€/par x 64 pares = 571,20 € al mes

Beneficio bruto = 1.728 – 571,20 = 1.156,80 €

Luego si yo produjera y vendiera los 64 pares de patucos que constituyen mi capacidad máxima de producción, tendría unos beneficios brutos de 1.156,80 €.

Para calcular el dinero que me queda para mí después de la paliza patuquera, no me queda otra que repartirme los beneficios con mi socia Hacienda, a pesar de que ella no sabe ni cómo se coge una aguja. Suponiendo que estoy en Estimación Directa Simplificada, calculo los impuestos que me tocaría pagar como el 20% de los beneficios. Aunque no es un cálculo 100% exacto, es bastante aproximado y nos puede valer.

Impuestos = 1.156,80 * 20% = 231,36 €

Beneficio neto = 1.156,80 – 231,36 = 925,44 €

Esta es la cantidad máxima de dinero que me podré llevar a mi casa cada mes en el mejor de los casos. ¿Es suficiente? ¿Es probable que realmente me lleve esta cantidad ó venderé menos de mi capacidad máxima y me llevaré menos dinero a fin de mes? Este es el gran dilema.

La semana que viene seguiremos analizando este caso y viendo más cosas que debes tener en cuenta para decidir si te tiras a la piscina ó te quedas sentadita en el sofá de casa. Aquí queda mucha tela que cortar aún.

To be continued. Si tienes comentarios que hacer o dudas que te asaltan de lo que sea, puedes dejarme un comentario abajo, que no veas la ilusión que hacen.

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