Tienes tu idea y llevas una buena temporada dándole vueltas a la posibilidad de montar tu propio negocio y por fin has decidido tirarte a la piscina del emprendimiento sin flotador ni manguitos. Mejor mirar antes de saltar que pegarte el batacazo padre a la primera de cambio. Hoy vamos a ver las cuestiones que a mi juicio es importante tener en cuenta antes de empezar con el negocio de tus desvelos sueños.

Control de tesorería: los euros mejor bien atados

Durante los primeros meses, un negocio es como un pozo sin fondo. Antes de conseguir el primer cliente necesitarás hacer compras e inversiones que hay que pagar con algo, así que si no quieres endeudarte con el banco desde el primer día necesitarás contar con un pequeño colchón que te permita funcionar aún teniendo bajos ingresos.

Cuando los recursos son limitados, es necesario planificar los flujos de efectivo: tener en cuenta el dinero que tienes, el que vas a cobrar en los próximos días y los pagos que vas a tener que hacer puntualmente y organizarlo todo de tal manera que no te quedes sin dinero para pagar a los proveedores, que no está bien visto.

Al principio, mejor gastar en lo vaya a generar dinero a corto plazo. Ya habrá tiempo de invertir en cosas menos imprescindibles cuando tu negocio esté en fase de crecimiento y sepas que todo va bien.

El presupuesto

Comenzar un negocio no consiste en acondicionar un local, abrir las puertas y sentarte a esperar. Debes fijar unos objetivos y hacer todo lo que puedas para alcanzarlos. Y mejor hacerlo por escrito, que las palabras se las lleva el viento.

Puede que no te resulte fácil, pero debes “traducir” tus objetivos a euros. Se trata de cuantificar en qué lugar estarás dentro de 6 meses o 1 año. Calcula:

  • Tus ingresos
  • Tus gastos
  • Los beneficios que quieres/prevés obtener

Una vez calculado el objetivo anual o semestral, divídelo en objetivos más pequeños a cumplir mensual y semanalmente. A medida que vayas obteniendo resultados compara el presupuesto que fijaste con los resultados obtenidos. La clave está en ver si la realidad se parece al presupuesto o no. Este ejercicio te servirá como hoja de ruta, te permitirá controlar los ingresos y los gastos y te dará pistas sobre si estás haciendo las cosas bien o necesitas introducir cambios que te acerquen a tus objetivos.

Tu sueldo

Esto de tener un negocio es la mar de esclavo. Te piensas (ilusa de ti) que vas a tener más tiempo, más satisfacción y más de todo pero, aunque algunos días sea verdad, hay otros que te levantas con el pie izquierdo y lo único que te da por pensar es en la razón que tenía tu madre cuando insistía en que estudiaras para funcionaria.

Tanto rompedero de cabeza y tanto malvivir se merece un buen sueldo y esto te lo tienes que grabar a fuego en lo más profundo del hipotálamo. Al principio será más complicado pero por lo menos un sueldo pequeñito tienes que llevarte a casa. Esto contribuye a que tengas bien presente uno de los motivos por los que te dio por ser empresaria y no por montar una ONG: ganar dinero suficiente como para vivir de tu trabajo.

El precio de tu producto

Para que tu negocio tenga éxito es importantísimo ofrecer los productos al mejorprecio posible. El mejor precio no es el más barato sino el más conveniente tanto para el comprador como para el vendedor. Al fin y al cabo la venta de un producto o servicio no es otra cosa que una transacción en la que todos ganan y si tus precios no son los adecuados o pierdes al cliente o pierdes dinero:

  • Si tus precios son demasiado altos en relación conel valor que generan el cliente no volverá porque, en el fondo, se sentirá estafado. Esto es sencillo de ver en el caso de los restaurantes: si la comida es cara, no puede ser mediocre y si es mediocre no puede tener un precio elevado (o si lo es, no vuelves más)
  • Con frecuencia caemos en la trampa de pensar que con un precio bajo vamos a atraer más clientes y que eso se va a traducir en mayores ingresos, pero a la larga lo que trae este tipo de estrategia es o bien un volumen de trabajo ingente para poder hacer frente a los gastos del negocio ó bien una cifra de ingresos insuficiente para cubrir los gastos, es decir, pérdidas.

Por tanto, mucho cuidadito con el precio de venta del producto. A simple vista puede parecer una cuestión de poca monta pero a la larga puede limitar la capacidad de crecimiento del negocio o incluso llevarlo a la quiebra. Puedes saber cómo calcular el precio de tu producto pinchando aquí y cómo calcular el precio de tus servicios en este otro enlace.

Fiscalidad de tu negocio

Cuando te planteas la posibilidad de emprender, lo primero que haces es buscar en Google un poco de información para estar prevenida de lo que se te viene encima. Después de leer un millón de posts y de artículos terminas con tal cacao en la cabeza que acabas confundiendo el IVA con el IRPF, las retenciones con los módulos y las cuentas anuales poco más o menos que con los presupuestos generales del estado.

Simplifica. Comienza por lo sencillo, que de complicarse la vida ya habrá tiempo. Para empezar lo mejor suele ser darse de alta como persona física en el régimen de estimación directa simplificada de IRPF. Pagarás tus impuestos en función de los beneficios obtenidos.

Infórmate bien de los plazos de presentación de impuestos y de las obligaciones contables, fiscales y laborales que vas a tener en tu nueva aventura como emprendedor y cúmplelas al dedillo. Mejor no jugarse los cuartos con Hacienda ni con la Seguridad Social, que estos no se andan con tonterías.

Y si no lo ves claro, mejor no arriesgar. Contratar a un profesional que se ocupe de tus impuestos te ahorrará muchos dolores de cabeza, sanciones de Hacienda y horas de tiempo perdido. Te resultará mucho más productivo dedicar tu tiempo a tu negocio, que es lo que te paga las facturas al finales de mes, que andar dándole vueltas a los papeles y a los impuestos, con los dedos cruzados para no meter la pata en un despiste.

 

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