GASTO O INVERSIÓN ¿DÓNDE ESTÁ LA DIFERENCIA?

La semana pasada hablamos sobre los diferentes gastos que puedes tener en tu negocio y vimos que podían ser de diferentes tipos. La mayor parte de los gastos son sencillos de calcular puesto que los importes vienen reflejados en  facturas recibidas, nóminas o recibos bancarios. En el caso de las amortizaciones, la cosa se complica un poco más porque es necesario hacer una serie de cálculos que no es posible por ciencia infusa saber cómo se hacen, así que hoy lo vamos a ver con todo lujo de detalles, ¿empezamos?

GASTAR e INVERTIR son dos cosas completamente diferentes, aunque a menudo nos empeñemos en confundirlas. Lo de mezclar churras con merinas a Hacienda no le va, así que es muy importante que tengas clara la diferencia entre ambos conceptos para evitar sorpresas. El tratamiento fiscal de los gastos es distinto al de las inversiones y el concepto básico que te tienes que grabar a fuego es que, a diferencia de lo que sucede con los gastos, el 100% de una inversión no es deducible en el año que la haces, sino en varios años sucesivos. Esto puede tener incidencia en el cálculo de tus impuestos, así que ojito.

Un GASTO es una salida de dinero para adquirir bienes o servicios necesarios para el desarrollo normal de la actividad. Se trata de las adquisiciones habituales e imprescindibles para que funcione la empresa, como por ejemplo compras de materiales, alquiler, suministros y todas esas cosas del día a día sin las que el negocio no podría funcionar.

Una INVERSIÓN es una salida de dinero para adquirir, bienes que no se consumen, sino que se incorporan al negocio y tienen utilidad durante un período largo de tiempo de ahí que se imputen a gastos a lo largo de toda su vida útil. Quizá con un ejemplo se vea mejor: imagínate que abres una tienda y tienes que comprar un mostrador para tu local. Ese mostrador te durará tiempo, no lo vas a cambiar cada mes ni cada año, luego en realidad es una inversión y no un gasto. Aunque el primer impulso sería deducírtelo entero como gasto en el año de la compra, si lo piensas un poco más te darás cuenta de que no es realista imputar el coste total de la inversión a un solo año cuando sabes de antemano que te va a durar mucho más tiempo. Lo más equitativo sería saber cuánto va a durar el mostrador (su vida útil), dividir el coste de la inversión entre los años de duración e imputar a gastos cada año la parte correspondiente. Aunque parezca ciencia ficción, no lo es: esto se llama amortizar.

Desde el punto de vista fiscal, no está permitido tratar una inversión como si fuera un gasto. Entiendo perfectamente que puede tentarte llevar a gastos de golpe todo el precio de adquisición de una inversión y olvidarte de ella por siempre jamás, pero te digo de antemano que a los señores de Hacienda esta idea no les va a gustar nada. A ellos les va más esto de amortizar y de complicar la existencia al prójimo. Eso sí, se han dado cuenta de que no tenemos suficientes dotes adivinatorias como para saber de antemano cuánto tiempo nos van a durar las inversiones, así que se han molestado en publicar unas tablas donde ellos nos lo dicen. Se trata de las tablas de amortización fiscalmente deducibles.

Dependiendo del régimen fiscal en que estés te corresponderá aplicar una tabla de amortización u otra de las publicadas por Hacienda. Cuanto más sencilla es nuestra forma de empresario, más sencilla es la tabla también. Así, por ejemplo, las sociedades mercantiles y las personas físicas en Estimación Directa Normal, se regirán por unas tablas bastante amplias, mientras que los empresarios en Estimación Directa Simplificada y en Estimación Objetiva (módulos) se regirán por estas tablas pequeñitas que vemos a continuación:

Tabla amortizacion


Tabla amortización EO

En estas tablas, está especificado el coeficiente de amortización máximo (cantidad máxima que puedes amortizar al año) y el período máximo de amortizaciónperíodo máximo de amortización (número máximo de años en que puedes amortizar la inversión). Para simplificar un poco las cosas, en las tablas he añadido la columna coeficiente mínimo, que es el porcentaje correspondiente al período mínimo que Hacienda dice.

Lo normal suele ser que te interese coger el coeficiente de amortización máximo para deducirte cada año el mayor importe posible, pero puede que prefieras un porcentaje menor para que la amortización te “dure” más tiempo, aunque cada año te deduzcas un poco menos. Eso ya es a gusto de cada uno. Siempre que escojas un porcentaje entre el máximo y el mínimo de la tabla, lo estarás haciendo bien.

Debes tener claro es que el plan de amortización se calcula al comienzo de la vida útil del bien y que en él queda establecido la parte del precio de compra que vas a imputar a gastos cada año. Una vez calculado el plan utilizando un porcentaje (el que sea) no lo podrás modificar en los años siguientes bajo ningún concepto. Y recuerda guardar bien guardadita la factura de compra del bien amortizado hasta que termines de amortizar y 4 años más porque este es el único justificante que le vale a Hacienda y te lo pueden pedir en cualquier momento.

Vamos a ver un ejemplo porque creo que así será más fácil de entender. Supongamos que tengo una tienda y estoy en el régimen de Estimación Directa Simplificada. El día 1 de enero de 2013 me compré el mostrador del que hablábamos antes y me ha costado 3.000 €. Mi mostrador encaja dentro del apartado «mobiliario» al que según la tabla le corresponde un porcentaje de amortización entre el 10% (coeficiente máximo) y el 5% (coeficiente mínimo). Elijo amortizar mi mostrador al 10% anual y calculo el plan de amortización teniendo en cuenta que:

Amortización anual= 3.000 € * 10% = 300 €

Tabla amortización mobiliario

Cada año desde 2012 hasta 2022 amortizaremos 300€ al año y, una vez calculado el plan esta cantidad será invariable año tras año. Tendremos que guardar la factura hasta el año ¡2026!

Mi opinión

Se trata de unos conceptos sencillos que hay que tener en cuenta. Los cálculos son simples y bastante mecánicos así que con una sencilla hoja excel el problema quedaría resuelto. No merece la pena complicarse la vida con Hacienda porque, una vez que le coges el truco a la amortización, es siempre igual.

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